¿QUIÉN NO QUIERE COMPRAR UN PUEBLO ABANDONADO?

En Inmobiliarias Madrid sabemos que las tendencias de este sector cambian y se mantienen en movimiento constante. Además, como en cualquier otro ámbito, basta con que un personaje famoso lo comente o lo ponga de moda, para que ya todos se vuelvan locos con una nueva tendencia. Esto es lo que parece estar pasando últimamente con los viejos pueblos abandonados. Ya habíamos oído hablar de alguna de estas historias en otros países, Italia o Grecia tienen muchos núcleos rurales abandonados, pero ahora también empieza a despuntar en España.

La agencia Aldeas Abandonadas, ya tramita la adquisición de una aldea gallega ubicada en el valle del Eo comprada por una pareja holandesa por unos 150.000 euros. Si antes ha habida una clara migración del pueblo a la ciudad, ahora se saca provecho de esta desertización.

Y es que en España existen más de 3.000 pueblos abandonados, para algunos, la venta es inviable por falta de documentación, pero muchos otros esperan que esta moda de comprar un pueblo para una sola familia les salve de la ruina y desaparición total.

Aunque el 70% de los compradores son extranjeros, el interés entre los nacionales crece cada vez más, ascendiendo a un nada desdeñable 30%.

La alternativa que ofrecen estas aldeas es tranquilidad e inversión pues el terreno ofrece grandes posibilidades a bajo coste. Una vez rehabilitadas las viviendas y zonas comunes, muchos de sus compradores lo destinan a turismo rural.

El proceso de venta y compra no es sencillo, se requiere recopilación de documentación de herederos que, en ocasiones están desaparecidos. Las agencias especializadas se encargan de dar viabilidad y movimiento a estos trámites para que esta tendencia cada vez más en alza, resulte provechosa para muchos.El sector inmobiliario no dejar de sorprendernos nunca, tantos años huyendo del pueblo para ahora, con todas las posibilidades de las grandes urbes, más y más gente sueña con tener su propia aldea entre las montañas. Quizá, dentro de poco, Inmobiliarias Madrid también se abra a estas nuevas vertientes.