¿A cuánto queremos vivir del trabajo?

Es una obviedad, un dilema que influye la decisión de dónde vivir desde hace tiempo, pero en Inmobiliarias Madrid sabemos que, hoy en día, con los precios en constante subida, ya no es tan fácil tener varias alternativas a la hora de pensar si compensa más o menos vivir cerca del trabajo.

La mayoría prefiere vivir en el centro y tardar escasos cinco minutos en llegar a la oficina o centro laboral, sin embargo, los precios actuales de los alquileres y las hipotecas, hace que tengamos que renunciar a esta opción y pasar gran parte del tiempo metidos en el coche o en el transporte público. ¿Es esto tan malo?

La contaminación, los atascos, los madrugones y la pérdida de un valioso tiempo libre son fundamentales para renegar de esta fórmula, pero, por fortuna, cada vez surgen mejores medios para paliar esta situación, incómoda pero necesaria, de vivir lejos del trabajo.

Vivir a las afueras tiene la ventaja de que, por menos precio, encontrarás una vivienda probablemente más grande y de más reciente construcción, además, alejados de las urbes disfrutamos de mayores zonas verdes y paz, cosa que, si quieres desconectar del estrés diario, puede ser importante valorar. ¿Lo malo? Que quizá debas invertir una media de nueve horas semanales en transporte y desplazamiento, lo que, sin lugar a dudas, nos hará más ansiosos e infelices. Por no mencionar el dinero que se gasta en gasolina, abonos y en comer fuera de casa.

Según los gustos y preferencias personales se tomará la decisión, pero es una realidad que nuevos sistemas de transporte están llegando para hacernos la vida más cómoda y llevadera. El carsharing es una realidad rentable y, hoy en día, los coches eléctricos de alquiler ya plagan nuestras calles. Más barato y menos contaminante, (con la ventaja de poder aparcar en cualquier lugar del centro).

Las bicicletas, motos de alquiler y patinetes también han llegado pisando fuerte, permitiéndonos disfrutar de un poco de aire fresco a primera hora.En Inmobiliarias Madrid no dudamos que, con el tiempo, seguirán surgiendo nuevas formas de desplazamiento que vayan pasando el coche a un segundo plano, ayudando a la economía de los ciudadanos y a una movilización más sostenible.